Trabajar en inclusión escolar es un camino sin dudas arduo, difícil, pero maravilloso.Es de ésos caminos que uno no se cansa de transitar, que alguna vez se conocen, se descubren, se eligen, se disfrutan a cada paso, a pesar de los baches y las piedras, y ya no se dejan.Andar por él, me trajo miles de satisfacciones que quedan prendidas en cada beso, en cada mano pequeña que aprieta la mía con amor, en cada mirada, en las primeras letras y en sus primeros intentos de lectura (en esos en que el dedo persigue a las palabras), en cada “¿Viste que estoy creciendo, seño?”.¡Cuánto puede decir un gesto, una mirada! Tanto más que millones de palabras.Y en el "gracias" de cada familia!!!!! Eso No tiene precio.Existen otras que también desde un comienzo las escuchamos y las seguimos, sintiendo aquellos que trabajamos para “incluir”, ésas “malas palabras” que hablan de injusticias repetidas, de falta de respeto a los derechos de los chicos a ser educados, a su derecho indeclinable de aprender. Palabras que no sólo quedan en palabras sino que se convierten en hechos cuando la escuela no es un lugar con puertas abiertas para todos.Cuando no se respetan los tiempos individuales, para aprender y menos las diferentes posibilidades de los niños, cuando no se los tiene en cuenta, cuando no se los incluye en las escuelas bajo tristes argumentos, en la escuela…en la sociedad.Que se los considere, que se los apoye, que no se los discrimine también es parte del camino, el poder lograr que aunque sea un docente, un padre, una persona, pueda abrir su corazón, sus ojos y su cabeza, que pueda dar la oportunidad a ésos nenes en otras instituciones, en otros lugares, tomar el desafío, eso también nos compete a quienes trabajamos por y para la diversidad.Nuestros niños con necesidades educativas especiales no merecen llegar a la escuela con la angustia por la espera dolorosa de deambular por tantos lugares, no merecen ser rechazados ni ser víctimas de la injusticia, del amargo gusto que deja el no poder ser partes de un Grupo de Pares “ser parte”, no ocupar un lugar “ser parte” (pesada mochila para tan pequeños cuerpos)…Y el camino se sigue transitando, con altibajos, con fracasos y logros, con idas y venidas, pero con la esperanza latente siempre de sumar, que sea ése un camino compartido que muchos se unan a éste caminar.Porque los niños con N.E.E. existen, son, están hoy y deben ser educados.Porque son parte también de nuestro camino.
Desde Escuela Para todos Luz...tienen Nustro apoyo...Incondicional.